Navego los confines mudos
de un tiempo que desconocía,
besando jardines ocultos
en los bordes de tu sonrisa.
El vasto mundo a tus pies
con el sólo atisbo de tu mirada,
que convierta en fuego la piel
y llene de pájaros el alma.
Abandono, entonces, todo suelo firme
y ensayo el beso único
[que por fin conquiste]
el futuro incierto de tu vientre.
Tres retazos de mis sueños
en el ávido juego de tus manos,
húmedo este tiempo cuerpo a cuerpo
y en cada caricia un pacto sagrado:
nada ya detrás;
sólo el ahora pleno,
con la fuerza de mil soles bañado.
martes, 21 de septiembre de 2010
viernes, 17 de septiembre de 2010
lunes, 13 de septiembre de 2010
jueves, 2 de septiembre de 2010
Amapola (poesía breve)
La tierra se inunda de luz
y ésta vive su sino al abrazarte.
Radiante, esplendorosa,
borras el enigma
[al menos]
por un instante.
y ésta vive su sino al abrazarte.
Radiante, esplendorosa,
borras el enigma
[al menos]
por un instante.
Transfiguración (poesía)
Ya no son mis manos
las que esgrimen estos versos;
tampoco mis dedos
los que se hunden en tu pecho.
Hoy es el ocaso pleno
del dulce día de tus besos;
y yo, pura poesía:
carne viva que destila
húmedos aromas de aquella dicha...
las que esgrimen estos versos;
tampoco mis dedos
los que se hunden en tu pecho.
Hoy es el ocaso pleno
del dulce día de tus besos;
y yo, pura poesía:
carne viva que destila
húmedos aromas de aquella dicha...
martes, 31 de agosto de 2010
Deseo II (poesía)
Mis manos pretenden tu cintura
ingenuas en su andar,
ellas nada saben mirar
más allá de tus caderas;
tienen el alma en pena
y un enigma por descifrar.
La dulce silueta de tu espalda
guarda secretos inconfesables,
conoce húmedos abismos
[insondables]
en los que me sumerjo
[perplejo]
en nada temo al olvido;
acepto su ley implacable.
Cuando escampa la lluvia
un silencio nuevo abraza la tierra;
así descansas en mi pecho
[entregada desnuda a tus sueños]
tras haber arrojado luz
en las aristas del misterio.
ingenuas en su andar,
ellas nada saben mirar
más allá de tus caderas;
tienen el alma en pena
y un enigma por descifrar.
La dulce silueta de tu espalda
guarda secretos inconfesables,
conoce húmedos abismos
[insondables]
en los que me sumerjo
[perplejo]
en nada temo al olvido;
acepto su ley implacable.
Cuando escampa la lluvia
un silencio nuevo abraza la tierra;
así descansas en mi pecho
[entregada desnuda a tus sueños]
tras haber arrojado luz
en las aristas del misterio.
jueves, 26 de agosto de 2010
Explícito (poesía)
Una gota de ansiedad
ha caído sobre mi vientre,
y una mirada sonriente
respira mi misma humedad.
Unos dedos ardientes
fuerzan sagaces mi destino
y encienden mi carne,
rugiente,
presa de tus labios enmudecidos.
Cierro mis ojos
[vencido]
casi no soporto tus embates:
me doblegas, me entrego,
te golpeo, te supero;
nada parece ya colmar
nuestro único deseo…
De tu fuego infinito,
de mi silencio animal,
nace ahora cierta unidad;
no efímera, no fugaz,
sino dulce quimera gloriosa
que derrama, sobre el final,
la esencia de todas las cosas.
ha caído sobre mi vientre,
y una mirada sonriente
respira mi misma humedad.
Unos dedos ardientes
fuerzan sagaces mi destino
y encienden mi carne,
rugiente,
presa de tus labios enmudecidos.
Cierro mis ojos
[vencido]
casi no soporto tus embates:
me doblegas, me entrego,
te golpeo, te supero;
nada parece ya colmar
nuestro único deseo…
De tu fuego infinito,
de mi silencio animal,
nace ahora cierta unidad;
no efímera, no fugaz,
sino dulce quimera gloriosa
que derrama, sobre el final,
la esencia de todas las cosas.
Renacer (poesía)
Ahora, que me ignoras,
¿me confinas realmente al olvido?
Cuando callas de este modo nuevo,
no con tu mirada acariciando mi piel
sino con este frío silencio de invierno,
¿nada añoras de todo lo mío?
Pasan las horas y vos aquí,
[detenida]
en el amargo desvelo de mis noches
y en el áspero letargo de mis días,
pues aquel infernal dorado de tu pelo
zigzaguea en mi memoria
e implacable me encandila.
Dos tiernas palomas se posan en mis manos:
una bebe mis lágrimas,
la otra susurra cantares a mi oído;
diciendo, entre sollozos,
que mi dolor les duele,
pero que el tiempo nada teme
en la espera de mi gozo.
Me resuelvo entonces
a soltar mi dicha otra vez,
a los aires, a la tierra, al agua o al fuego;
nada guardo en mi pecho
si he de crearme un mundo nuevo…
Al que ya no gobierne tu sonrisa
ni tenga por música tus besos,
hoy decreto que crezca la hierba
donde duermen mis cenizas.
¿me confinas realmente al olvido?
Cuando callas de este modo nuevo,
no con tu mirada acariciando mi piel
sino con este frío silencio de invierno,
¿nada añoras de todo lo mío?
Pasan las horas y vos aquí,
[detenida]
en el amargo desvelo de mis noches
y en el áspero letargo de mis días,
pues aquel infernal dorado de tu pelo
zigzaguea en mi memoria
e implacable me encandila.
Dos tiernas palomas se posan en mis manos:
una bebe mis lágrimas,
la otra susurra cantares a mi oído;
diciendo, entre sollozos,
que mi dolor les duele,
pero que el tiempo nada teme
en la espera de mi gozo.
Me resuelvo entonces
a soltar mi dicha otra vez,
a los aires, a la tierra, al agua o al fuego;
nada guardo en mi pecho
si he de crearme un mundo nuevo…
Al que ya no gobierne tu sonrisa
ni tenga por música tus besos,
hoy decreto que crezca la hierba
donde duermen mis cenizas.
domingo, 22 de agosto de 2010
Inquisición (una expresión, nada más)
Y si pudieras... palpar el silencio, ¿en qué te habrías convertido?
Declaración de principios (una expresión, nada más)
Hoy anhelo ser dueño de la brisa como errante pluma sin destino, que vive su instante como única verdad.
Aquí, en mi pecho, algo fluye con la fuerza de mil bestias aladas, de decenas de guerreros marchando a la muerte -como a la vida.
Hoy no me busques más con tus ojos; sólo hallarás un cuerpo viejo o quizás cientos de despojos. Adivíname sutil en el aire y vendré gustoso hacia tu piel, ignoto, transfigurado, como un aroma inefable.
Aquí, en mi pecho, algo fluye con la fuerza de mil bestias aladas, de decenas de guerreros marchando a la muerte -como a la vida.
Hoy no me busques más con tus ojos; sólo hallarás un cuerpo viejo o quizás cientos de despojos. Adivíname sutil en el aire y vendré gustoso hacia tu piel, ignoto, transfigurado, como un aroma inefable.
Hoja de otoño
El aire tenue de este otoño distinto
deja en mis labios un beso nuevo.
Como aquella brisa del poniente
que encendió de fuego tu bello rostro
y puso en mis venas
(impiadoso)
este veneno ardiente.
deja en mis labios un beso nuevo.
Como aquella brisa del poniente
que encendió de fuego tu bello rostro
y puso en mis venas
(impiadoso)
este veneno ardiente.
Amanece (poesía)
En la blanda entrega de tu cuerpo
asoma el destello de un deseo nuevo.
En el jugo prohibido de tus besos
se enciende mi carne,
extirpando su anhelo.
No preguntes a la mañana
si ha llevado la noche a otra parte;
muere conmigo,
ahora,
abrazando el suave contorno
de este instante.
asoma el destello de un deseo nuevo.
En el jugo prohibido de tus besos
se enciende mi carne,
extirpando su anhelo.
No preguntes a la mañana
si ha llevado la noche a otra parte;
muere conmigo,
ahora,
abrazando el suave contorno
de este instante.
jueves, 19 de agosto de 2010
Deseo (poesía)
Un delgado hilo de locura
se desprende de mi cuerpo
y busca, ansioso,
el sutil aroma de tu pelo.
Besa como besan mis manos,
acariciando el fondo de tus sueños.
Un delgado hilo de locura
se escapó de mi cuerpo,
y hoy duerme en tu regazo,
sonriente,
y se funde,
crujiente,
en el fino velo de su ocaso.
se desprende de mi cuerpo
y busca, ansioso,
el sutil aroma de tu pelo.
Besa como besan mis manos,
acariciando el fondo de tus sueños.
Un delgado hilo de locura
se escapó de mi cuerpo,
y hoy duerme en tu regazo,
sonriente,
y se funde,
crujiente,
en el fino velo de su ocaso.
Fugaz (poesía)
Canta la flor su silencio,
que es un modo de cantar
y oye el viento muy atento,
que se ha detenido a mirar.
Sube el aroma sereno
buscando la inmensidad,
como quien moldea un anhelo
[pleno, en el ocaso]
con destino de oscuridad.
Canta la flor su silencio;
se detuvo el viento a escuchar,
y el aroma le susurró al oído:
¡Vive! no pienses en nada más...
que es un modo de cantar
y oye el viento muy atento,
que se ha detenido a mirar.
Sube el aroma sereno
buscando la inmensidad,
como quien moldea un anhelo
[pleno, en el ocaso]
con destino de oscuridad.
Canta la flor su silencio;
se detuvo el viento a escuchar,
y el aroma le susurró al oído:
¡Vive! no pienses en nada más...
Flotar (poesía)
Quiero un silencio sin bordes,
sin prisa,
repleto de colores.
Un silencio allá,
en los confines,
radiante, esplendoroso,
y que huela a jazmines.
sin prisa,
repleto de colores.
Un silencio allá,
en los confines,
radiante, esplendoroso,
y que huela a jazmines.
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