jueves, 26 de agosto de 2010

Explícito (poesía)

Una gota de ansiedad
ha caído sobre mi vientre,
y una mirada sonriente
respira mi misma humedad.

Unos dedos ardientes
fuerzan sagaces mi destino
y encienden mi carne,
rugiente,
presa de tus labios enmudecidos.

Cierro mis ojos
[vencido]
casi no soporto tus embates:
me doblegas, me entrego,
te golpeo, te supero;
nada parece ya colmar
nuestro único deseo…

De tu fuego infinito,
de mi silencio animal,
nace ahora cierta unidad;
no efímera, no fugaz,
sino dulce quimera gloriosa
que derrama, sobre el final,
la esencia de todas las cosas.

Renacer (poesía)

Ahora, que me ignoras,
¿me confinas realmente al olvido?

Cuando callas de este modo nuevo,
no con tu mirada acariciando mi piel
sino con este frío silencio de invierno,
¿nada añoras de todo lo mío?

Pasan las horas y vos aquí,
[detenida]
en el amargo desvelo de mis noches
y en el áspero letargo de mis días,
pues aquel infernal dorado de tu pelo
zigzaguea en mi memoria
e implacable me encandila.

Dos tiernas palomas se posan en mis manos:
una bebe mis lágrimas,
la otra susurra cantares a mi oído;
diciendo, entre sollozos,
que mi dolor les duele,
pero que el tiempo nada teme
en la espera de mi gozo.

Me resuelvo entonces
a soltar mi dicha otra vez,
a los aires, a la tierra, al agua o al fuego;
nada guardo en mi pecho
si he de crearme un mundo nuevo…

Al que ya no gobierne tu sonrisa
ni tenga por música tus besos,
hoy decreto que crezca la hierba
donde duermen mis cenizas.

domingo, 22 de agosto de 2010

Infancia (poesía breve)

Viento y marea
sal y espuma
Juan Salvador y yo.

Inquisición (una expresión, nada más)

Y si pudieras... palpar el silencio, ¿en qué te habrías convertido?

Declaración de principios (una expresión, nada más)

Hoy anhelo ser dueño de la brisa como errante pluma sin destino, que vive su instante como única verdad.

Aquí, en mi pecho, algo fluye con la fuerza de mil bestias aladas, de decenas de guerreros marchando a la muerte -como a la vida.

Hoy no me busques más con tus ojos; sólo hallarás un cuerpo viejo o quizás cientos de despojos. Adivíname sutil en el aire y vendré gustoso hacia tu piel, ignoto, transfigurado, como un aroma inefable.

Hoja de otoño

El aire tenue de este otoño distinto
deja en mis labios un beso nuevo.

Como aquella brisa del poniente
que encendió de fuego tu bello rostro
y puso en mis venas
(impiadoso)
este veneno ardiente.

Amanece (poesía)

‎En la blanda entrega de tu cuerpo
asoma el destello de un deseo nuevo.

En el jugo prohibido de tus besos
se enciende mi carne,
extirpando su anhelo.

No preguntes a la mañana
si ha llevado la noche a otra parte;
muere conmigo,
ahora,
abrazando el suave contorno
de este instante.

jueves, 19 de agosto de 2010

Deseo (poesía)

Un delgado hilo de locura
se desprende de mi cuerpo
y busca, ansioso,
el sutil aroma de tu pelo.

Besa como besan mis manos,
acariciando el fondo de tus sueños.

Un delgado hilo de locura
se escapó de mi cuerpo,
y hoy duerme en tu regazo,
sonriente,
y se funde,
crujiente,
en el fino velo de su ocaso.

Fugaz (poesía)

Canta la flor su silencio,
que es un modo de cantar
y oye el viento muy atento,
que se ha detenido a mirar.

Sube el aroma sereno
buscando la inmensidad,
como quien moldea un anhelo
[pleno, en el ocaso]
con destino de oscuridad.

Canta la flor su silencio;
se detuvo el viento a escuchar,
y el aroma le susurró al oído:
¡Vive! no pienses en nada más...

Flotar (poesía)

Quiero un silencio sin bordes,
sin prisa,
repleto de colores.

Un silencio allá,
en los confines,
radiante, esplendoroso,
y que huela a jazmines.